4 Jul 2026, Sáb

Día 3 del Resurrection Fest EG 2026: todos esperaban a Limp Bizkit, pero el cartel volvió a sorprender

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Si el jueves todo giraba alrededor de Iron Maiden, el viernes tenía otro nombre propio: Limp Bizkit. Desde primera hora se notaba que buena parte del público había marcado ese concierto en rojo.

Sin embargo, como suele ocurrir en el Resurrection Fest, quedarse solo con el gran reclamo del día sería cometer un error. La tercera jornada volvió a demostrar que algunos de los mejores conciertos pueden aparecer cuando menos lo esperas.

Antes de entrar en materia, conviene recordar algo importante: esta crónica recoge únicamente los conciertos que pudimos ver de primera mano. El cartel del Resu obliga a elegir constantemente y, por horarios, desplazamientos y solapes, es imposible llegar a todo. Nos habría encantado multiplicarnos, pero hablaremos solo de lo que vivimos desde dentro.

The Fall of Atlantis

The Fall of Atlantis fueron los encargados de abrir nuestra tercera jornada y dejaron una sensación muy positiva.

La banda tiene potencial para crecer mucho más. Sonaron bien, con algunos pequeños matices mejorables, pero con una actitud muy buena desde el primer minuto. Al vocalista se le notaba cierta tensión, algo totalmente comprensible cuando la propia banda confesó que llevaba años intentando tocar en el Resurrection Fest.

Y la verdad es que se lo merecen.

Buen inicio del día y una banda a la que habrá que seguir de cerca.

Nevertel

No conocía a Nevertel antes de verlos en Viveiro, y precisamente por eso su concierto fue una grata sorpresa.

Buen sonido, buenas sensaciones y una actuación muy sólida. No fue uno de esos bolos que te explotan en la cara desde el primer segundo, pero sí uno que te deja con la sensación de haber descubierto una propuesta interesante.

Madmess

Madmess ofrecieron una de las propuestas más particulares de la jornada.

Por momentos resultaban raros, incluso difíciles de encajar dentro del ritmo general del festival, pero había algo innegable: sonaban muy bien.

No siempre hace falta conectar al cien por cien con una banda para reconocer que lo que está haciendo tiene personalidad y está ejecutado con criterio. Y en ese sentido, Madmess dejaron claro que tienen una identidad propia.

The Rasmus

The Rasmus llegaban como uno de esos nombres capaces de despertar curiosidad incluso entre quienes no siguen especialmente a la banda.

El concierto funcionó bien, con una buena conexión con el público y un directo bastante sólido. Demostraron que su carrera va mucho más allá de «In the Shadows», aunque era evidente que buena parte de la gente esperaba con ganas ese momento.

Y cuando llegó, claro, el recinto respondió.

Okkultist

Okkultist fueron una de las grandes barbaridades del día.

Sonido demoledor, una banda totalmente engrasada y una vocalista que lo tiene absolutamente todo: presencia escénica, actitud, control vocal y unos guturales capaces de destrozarlo todo.

El concierto fue memorable, pero además tuvo un detalle muy curioso. Sobre el escenario, la vocalista parecía una auténtica bestia. Terminaban las canciones, cogía el micrófono para hablar y aparecía una persona completamente distinta: cercana, simpática y con muchísimo buen rollo.

Ese contraste hizo que el concierto fuese todavía más especial.

Top absoluto.

Okkultist - Resurrection Fest

Bleed From Within

Hay bandas que simplemente no parecen saber dar un mal concierto. Bleed From Within es una de ellas.

Saben lo que hacen, saben cómo hacerlo y tienen clarísimo cómo llevar al público a su terreno. Su directo fue una auténtica demostración de fuerza, precisión y conexión con la gente.

Cada tema sonaba enorme y la sensación era la de estar viendo a una banda en uno de sus mejores momentos.

Sin exagerar, uno de los mejores conciertos de todo el Resurrection Fest EG 2026.

Trivium

Trivium dio un golpe sobre la mesa.

Su concierto tuvo todo lo que se le puede pedir a una banda de primer nivel: energía, sonido, presencia, conexión con el público y una puesta en escena impecable.

Fue una actuación tan completa que uno termina preguntándose si algunas bandas situadas por encima en los carteles podrían arriesgar un poco más en sus producciones. Porque lo de Trivium no fue simplemente un buen concierto: fue una demostración clara de capacidad de cabeza de cartel.

Un show increíble de una banda que está más que preparada para ocupar posiciones todavía más altas.

Trivium - Resurrection Fest

Gaerea

Ay, Gaerea…

Qué mala suerte tener que tocar justo antes de Limp Bizkit. Era imposible competir contra semejante efecto llamada, y eso condicionó bastante la forma en la que pudimos vivir su actuación.

Aun así, lo poco que pudimos ver confirmó algo que ya sabíamos: Gaerea son muy buenos. También son raros, muy muy raros, pero precisamente ahí está buena parte de su atractivo.

Su propuesta necesita oscuridad, atmósfera y tiempo para entrar en ella. Por eso da rabia no haber podido ver todo el concierto como merecía.

Gaerea merecen un Main Stage y merecen tocar completamente de noche. Su directo gana muchísimo cuando la oscuridad forma parte del espectáculo.

Limp Bizkit

Y entonces llegó el momento que buena parte del festival estaba esperando.

Cuando empezó Limp Bizkit quedó claro que medio Resurrection Fest estaba allí. La cantidad de gente era impresionante, casi agobiante por momentos, y el ambiente fue probablemente uno de los más intensos de todo el festival.

Fue el concierto del día en cuanto a respuesta del público. La gente se volvió loca, cantó, saltó y disfrutó cada tema como si aquello fuese una fiesta colectiva gigantesca.

Además, hubo un momento algo extraño hacia el tramo final del concierto. Desde fuera dio la sensación de que hubo cierta comunicación relacionada con el tiempo disponible sobre el escenario y pareció que Fred Durst no estaba especialmente conforme. No hubo ninguna explicación oficial y no sería justo afirmarlo con seguridad, pero sí quedó esa impresión desde el público.

En cualquier caso, el pequeño parón quedó como una simple anécdota. El concierto terminó con la gente totalmente enchufada y con Limp Bizkit demostrando que, cuando conectan con el público, siguen siendo una máquina de generar caos, nostalgia y diversión.

Muy top.

Borknagar

De Borknagar pudimos ver menos de lo que nos habría gustado, pero lo suficiente para quedarnos con una idea clara: sonaban muy bien.

Una propuesta distinta dentro de la jornada, con un sonido muy cuidado y una ejecución de muchísimo nivel.

House of Protection

House of Protection fueron energía pura y dura.

Uno de esos conciertos que te recuerdan que, aunque lleves horas caminando por el festival, todavía queda gasolina para saltar una vez más.

Actitud, intensidad y un directo que se sintió absolutamente vivo de principio a fin.

Memorable.

Un tercer día que fue mucho más que Limp Bizkit

La tercera jornada del Resurrection Fest EG 2026 tenía un nombre marcado en rojo, y era evidente que Limp Bizkit iba a concentrar gran parte de la atención del público.

Pero el viernes fue mucho más que eso.

Fue el día de descubrir bandas, de confirmar el enorme estado de forma de Bleed From Within, de ver a Trivium comportarse como un cabeza de cartel, de dejarse destrozar por Okkultist y de comprobar que incluso cuando el foco parece estar en un solo concierto, el Resurrection Fest siempre tiene algo más preparado.

Porque esa es una de las grandes virtudes del Resu: puedes llegar esperando un nombre concreto y acabar recordando diez conciertos más.

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