Machine Gun Kelly pasó de rapero urbano a referente del pop-punk moderno. Su transformación musical, el enfrentamiento con Slipknot y el debate sobre su autenticidad han reabierto una vieja pregunta en la comunidad: ¿quién define qué es y qué no es metal?
Del rap al pop-punk: una metamorfosis inesperada
Colson Baker, conocido mundialmente como Machine Gun Kelly (MGK), inició su carrera en el rap, pero en 2020 sorprendió con el álbum Tickets to My Downfall. Producido por Travis Barker, batería de Blink-182, este trabajo abrazó el pop-punk y llegó al número uno del Billboard 200. Su giro de género fue visto por algunos como un soplo de aire fresco y por otros como una traición al espíritu original de la escena.
El choque con Slipknot y Corey Taylor
En 2021, durante el festival Riot Fest, MGK lanzó comentarios despectivos hacia Slipknot desde el escenario, refiriéndose a ellos como “viejos de 50 años usando máscaras raras”. Estas declaraciones encendieron la polémica y Corey Taylor respondió con indirectas sobre artistas que cambian de estilo tras fracasar en otro género.
El conflicto simbolizó una grieta más profunda: el choque entre autenticidad y espectáculo. Para muchos fans del metal, MGK representaba un intruso oportunista; para otros, era un artista evolucionando y desafiando etiquetas.
¿Quién decide qué es metal?
El metal siempre ha estado marcado por la identidad comunitaria y la exigencia de autenticidad. Sin embargo, la historia demuestra que cada generación ha cuestionado lo que puede o no considerarse parte del género. Bandas como Linkin Park o Limp Bizkit fueron acusadas de “traicionar” el metal en los 2000, y hoy forman parte de su historia consolidada.
En este sentido, MGK no es una excepción, sino un capítulo más de la evolución constante del rock y del metal.
La comunidad dividida
Los seguidores de MGK están divididos. Algunos quieren que regrese al rap, otros lo prefieren en el pop-punk y una parte celebra que cruce géneros sin miedo. Esta división de su base de fans refleja la misma pregunta que se hace la escena: ¿es MGK un intruso o un puente hacia nuevas generaciones?
Apertura frente a autenticidad
El caso MGK reabre el eterno debate entre apertura y autenticidad. Por un lado, quienes buscan preservar la tradición metalera ven en él una amenaza. Por otro, hay quienes lo consideran una puerta de entrada para jóvenes que, al descubrir su música, pueden llegar a explorar géneros más pesados.
Conclusión: un síntoma del presente
Machine Gun Kelly no es el enemigo del metal, sino un síntoma del momento actual: un ecosistema musical en el que los géneros son cada vez más líquidos y donde la autenticidad se debate entre la nostalgia y la evolución. El metal, como siempre, seguirá cambiando. La pregunta es si queremos mantener la puerta abierta o cerrarla con llave.

