Noche de electrónica ácida, post-hardcore y entrega total en una sala Capitol que vivió dos polos distintos de emoción: la progresiva conexión del público con DeathbyRomy y la euforia absoluta con Enter Shikari.
La gira que traía a Enter Shikari a España contaba con DeathbyRomy como artista invitada en varias fechas, incluida la parada de Compostela en la Sala Capitol. La fecha aparece en los listados oficiales y plataformas de venta como agotada para Santiago, confirmando el interés por la cita.
DeathbyRomy: arrancando con dudas, ganando al público
DeathbyRomy abrió la noche con un arranque en el que el público se mostró algo frío. Su propuesta, más cercana al pop oscuro con bases electrónicas, chocó inicialmente con la energía que caracteriza a los seguidores de Enter Shikari. Sin embargo, tema a tema, la artista fue ganando terreno. Su voz, su presencia escénica y el magnetismo de sus atmósferas terminaron por conquistar a buena parte de la sala.
La evolución fue evidente: lo que comenzó con curiosidad distante acabó en un cierre lleno de aplausos y respeto. Una actuación que demostró que el riesgo estilístico puede funcionar cuando se defiende con autenticidad.
Entre luces minimalistas, sonidos densos y su característico magnetismo, DeathbyRomy fue transformando el ambiente. Sus interpretaciones cargadas de dramatismo, la forma en que alterna vulnerabilidad con agresividad y una voz que se mueve entre lo etéreo y lo visceral terminaron por atrapar al público.
Para el final de su set, la barrera inicial había desaparecido: los aplausos eran sinceros, el público ya coreaba fragmentos y la atmósfera se volvió cómplice. DeathbyRomy no solo presentó sus temas; ofreció una experiencia estética y emocional que demostró que la apertura de la noche puede ser también un momento de descubrimiento.
Enter Shikari: una explosión de energía y comunión
Con la sala ya a rebosar, las luces bajaron y la electrónica de introducción anunció lo inevitable: Enter Shikari estaban a punto de hacer estallar Santiago. Desde los primeros segundos, la energía fue absoluta. No hubo tiempo para respirar: riffs, sintetizadores, baterías milimétricas y un Rou Reynolds que demostró una vez más por qué es uno de los frontman más carismáticos del panorama alternativo.
Desde el primer segundo, el concierto fue un torbellino. “Bloodshot” encendió literalmente al público, que coreaba cada palabra como si fuera un mantra. La energía que desprendían Rou Reynolds y compañía era contagiosa: el vocalista no paró ni un segundo, haciendo gala de su carisma característico. A su alrededor, la banda ejecutaba cada tema con una precisión quirúrgica, sin perder frescura ni emoción.
El repertorio fue un repaso a las diferentes etapas de su carrera, equilibrando la intensidad de sus clásicos con los sonidos más melódicos y electrónicos de su etapa reciente. Canciones como “Sssnakepit”, “Live Outside” y “Satellites” provocaron auténticas explosiones de adrenalina entre el público. Cuando sonó “Sorry You’re Not a Winner”, la sala entera se convirtió en un coro unísono, con las palmas marcando el ritmo de un himno que sigue tan vigente como en 2007. Ese momento, casi ritual, fue uno de los más emocionantes de la noche.
Más allá de lo musical, lo que distingue a Enter Shikari es su capacidad para conectar desde un plano humano. Rou no solo canta: habla, reflexiona, agradece, anima a pensar y a disfrutar con conciencia. En varios momentos dedicó mensajes de agradecimiento a sus seguidores por mantener viva la energía incluso en una ciudad que no habían estado. Entre canción y canción, recordaba la importancia de la empatía, del pensamiento crítico y de cuidar los espacios que unen a las personas a través de la música.
El sonido en la Sala Capitol fue sorprendentemente bueno para un concierto tan complejo en producción. Cada sintetizador, cada golpe de batería y cada riff de guitarra se escuchaban con nitidez, sin que nada se comiera al resto. La mezcla entre la electrónica frenética y el rock más directo estuvo perfectamente equilibrada, algo que no siempre ocurre en espacios de ese tamaño. La iluminación también fue un acierto: juegos de luz precisos, sincronizados con cada cambio de ritmo y con un diseño que reforzaba el impacto visual sin robar protagonismo a la banda.
El público respondió a la altura. Desde los primeros temas, la sala se convirtió en un organismo vivo: pogos, saltos, brazos al aire y una comunión absoluta entre banda y asistentes. No hubo barreras simbólicas ni distancias: era una celebración colectiva, un intercambio de energía en estado puro.
La recta final del concierto fue un estallido emocional. Los británicos llevaron la intensidad a su punto máximo, con un público que ya no necesitaba que nadie lo animara: cada verso, cada acorde era gritado desde la emoción.
Cuando las luces se encendieron, muchos se quedaron unos segundos en silencio, respirando lo vivido. No fue solo un concierto: fue una descarga colectiva de energía, una terapia en forma de ruido y emoción. Enter Shikari demostraron una vez más que son una de las pocas bandas capaces de hacer que cada show sea una experiencia transformadora. En Santiago, lo lograron de nuevo.
Conclusión: una noche que reafirma la fe en el directo
La combinación de DeathbyRomy y Enter Shikari resultó ser un acierto total. Dos propuestas distintas, pero unidas por una misma fuerza: la autenticidad. La primera, con su oscuridad elegante y su crecimiento sobre el escenario; los segundos, con una entrega desbordante que convierte cada concierto en una experiencia catártica.
La Sala Capitol volvió a demostrar por qué es uno de los recintos más especiales de Galicia para disfrutar de la música en vivo. Un sonido equilibrado, una organización impecable y un público que respondió con la pasión que solo las grandes noches merecen. Fue una de esas veladas que recuerdan por qué los conciertos siguen siendo un refugio emocional en medio del caos.
Desde Rifflections queremos agradecer sinceramente a Bring The Noise y a Route Resurrection por la acreditación y por hacer posible vivir de cerca una noche tan intensa. Gracias por seguir apostando por traer a Galicia propuestas internacionales de primer nivel.
Si algo quedó claro es que Enter Shikari no son solo una banda, sino un estado mental: una invitación constante a sentir, pensar y moverse sin miedo. Y cuando eso se comparte con un público entregado, el resultado no puede ser otro que magia.
Where heavy riffs meet deeper thoughts

